
El director de Corea de Sur Yim Pil-sung posee en su haber solo dos películas. Encuadradas dentro del género del terror uno al verlas puede darse cuenta de que acotarla a un solo género es una equivocación. Si hay algo que uno puede decir del cine coreano es que tiende a combinar géneros, casi siempre hay lugar para el drama (y el melodrama) y para raptos de humor o ironía. A veces nos resultan disonantes, dificultando adentrarse en ese mundo. Esa transversalidad hace que se formen historias llenas de matices dejando espacio para la sorpresa. Uno no puede adivinar para donde va a decantar un relato. Entonces con Yim Pil-sung se puede partir desde el terror para llegar al drama en varias ocasiones. El tono que maneja no es efectista, es un horror que navega dentro de una atmósfera asfixiante y donde los fantasmas (que se aplican tanto al género fantástico como al terrorífico) se vinculan directamente con la propia historia de Corea. Es que existe toda una generación de directores coreanos jóvenes que ven en sus padres, y en el último padre, el estado, un abandono, desamparo y sufrimiento. Entonces estos fantasmas son hijos que desean recordarles el dolor e injusticia del que fueron victimas, ese padre que ejerció daño, o simplemente hizo la vista gorda, debe ser castigado. Uno debe saber que Corea del Sur es una nación democrática joven, y cuando al fin fueron superadas las etapas bélicas (invasiones de China, ocupación japonesa, segunda guerra mundial, guerra de Corea) llego la mano dictatorial del padre/estado para oprimir y torturar. Recién las primeras elecciones "limpias" fueron en el año 1987. Entonces el terror para el cine coreano no suele pasar por el miedo al fantasma como un alma vengativa (algo muy recurrente en el cine japonés o tailandés) sino que tiende a apoyarse en la violencia, muchas veces extrema, como una entidad más real y cercana a su historia.
Pero Yim Pil-sung utiliza al fantasma, y realiza un cine de horror evitando el regodeo sangriento (aunque tenga algunos momentos cruentos). Estos espíritus son los que agobian a estos "padres" para que no olviden ese abandono: son culpa y memoria.
Antarctic Journal (Corea del Sur, 2005)
Una expedición de Corea del Sur se lanza para igualar lo que solo una expedición soviética logró en el pasado: llegar al punto de inaccesibilidad dentro de la Antártida. En medio de la jornada encuentran un diario de una expedición británica de los años 20 desde donde la presencia de la fatalidad se hará presente, repitiendo lo de aquella expedición. El líder de esta expedición es el gran actor Song Kang-ho (The Host, Thirst, Sympathy for Mr.Venagaence entre otras) alguien que esconde un misterio. La locura de la empresa se ira haciendo tangible con cada paso, como si ese infierno blanco fuera un ser vivo ansioso por engullírselos. Un film de un terror hipnótico y sugestivo donde la desconfianza es el otro fantasma al que temer.
Hansel y Gretel (Corea del Sur, 2007)
Una niña guía a un hombre que sufre un accidente automovilístico hacia su casa. El hogar, construido en medio del bosque es una casa de ensueño, dentro de ella una familia de apariencia perfecta lo espera para cuidarlo. Este es el punto de partida para una historia difícil de desentrañar. El horror, lo fantástico y el drama combinados. Como en su primera película la construcción de la tensión es vital. Los niños dominan la puesta en escena, sirviéndose de lo infantil (pero de donde no se puede ocultarlo sombrío) para forjar una dictadura de juguetes, golosinas y sonrisas. Repite la asfixia de un espacio, pasando de la helada estepa a un bosque de caminos que se bifurcan, para nunca acabar.
El director busca un in crescendo donde nosotros como testigos, sufrimos lentamente. En sus historias la muerte ronda como otro personaje (uno que sabemos que inevitablemente aparecerá), esperando el momento para juzgar el pasado y también, para exponer la locura humana.