Oldboy de Chan-wook Park consta de una estructura de tragedia griega clásica, donde el héroe está condenado a un destino del que no puede escapar pero lucha contra él a pesar de que todas sus acciones solo serán el motor que lo conducirá a esa fatalidad inexorable. Esto que está claramente marcado en el film es utilizado por el director para reflexionar sobre el héroe de la tragedia griega clásica y cuál sería la proyección de ese héroe en la actualidad.
Un héroe trágico es víctima de un destino que está marcado, eso está metaforizado en la escena en que Oh Dae-su es liberado de dentro de un maletín, en ese momento el se convierte en una marioneta inconsciente cuyas acciones a su pesar ya fueron premeditadas detalladamente por otro y por lo tanto son manipuladas.
El autor decide reforzar la situación trágica utilizando estructuras dialécticas de Tesis-antítesis-síntesis en el personaje de Oh Dae-su que son marcadas desde el comienzo por la frase inicial del film: "vas a escuchar mi historia" en donde genera una relación intimista con el espectador pero también una conexión con el final del film generando un relato en espiral.
La venganza es el eje central del relato y es lo que une al héroe Oh Dae-su y a Lee Woo-jin, su enemigo silencioso, pero en el caso de Oh Dae-su la sed de venganza es lo que lo que le otorga una característica más propia del héroe moderno que del clásico, la individualidad. Esta individualidad se debe a que el aislamiento literal que sufre lo sumerge en la reflexión sobre él mismo, sobre su pasado, sobre qué fue lo que causó la ira de su enemigo invisible y esto le genera un aislamiento espiritual respecto a las instancias superiores que respeta el héroe clásico, en este caso el Estado y sus leyes ya que para perpetrar su venganza la infringe.
Otra característica distintiva del héroe trágico es la soledad, porque sólo sobre él recae ese destino trágico y sólo en su soledad puede seguirlo. En Oldboy este es el eje de la subtrama de amor entre Oh Dae-su y Mido (que luego se unirá con la trama de venganza traspasándola). Ambos pasaron por situaciones de extrema soledad que quedan graficadas en el film, la metáfora de las hormigas está íntimamente relacionada con la soledad y el aislamiento, ya que es un insecto que suele asociarse a la idea de "sociedad", suele aparecer como una alucinación frecuente en personas que sufren aislamiento, pero en el film no sólo están relacionadas con Oh Dae-su sino que también Mi-do ve hormigas gigantes.
En el final Oh Dae-su toma consciencia de su culpa, sabe que su culpa no es total porque fue víctima del plan de Lee Woo-jin pero también sabe en su interior que tampoco está libre de ella, esta profunda reflexión del personaje que lo lleva a cortarse la lengua demostrando haber aprendido su lección (la venganza que cayó sobre él fue por contar algo que no tendría que haber visto) y haberse también prometido nunca revelar la verdad de su relación con Mi-do, esta culpa mientras más reflexiva resulta para el héroe más ética. Pero al contrario de los héroes clásicos que aceptaban su culpa y enfrentaban esa fatalidad predestinada, Oh Dae-su decide recurrir a una hipnotizadora para que resuelva su conflicto. Este acto de partición en dos del héroe nos hace pensar en el personaje como un héroe que decidió no enfrentar ese destino último al que estaba condenado, él decide olvidar (mecanismo de supervivencia esencial en la era moderna) para continuar su historia de amor y es "La Bestia" (la parte de su ser que conoce el secreto) la que enfrenta la culpa.
Oldboy invita a reflexionar sobre la modernidad trazando una línea que la une con la tragedia clásica y creando mediante esta línea una contraposición, sin dudas otra genialidad de Chan-wook Park.