
El día Jueves no será un día más para la gente que ama el cine, este Jueves 24 de Noviembre llega a nuestras carteleras El Padrino, la película que supo marcar a fuego los corazones y las mentes cinéfilas de más de una generación. El Padrino, dirigida por el maestro de Francis Ford Coppola, ha sido elegida en muchas ocasiones como la mejor película de la historia del cine, un título tan excesivo como subjetivo e injusto, no por la calidad del film, que es indudable e incuestionable, sino por la imposibilidad de lograr una comparación hablando mal y pronto que entre en el filtro "peras con peras y manzanas con manzanas". Pero más allá de buscarle una objetividad imposible a tamaño rótulo, que El Padrino ocupe ese lugar ya es un mérito que hace que éste no sea un reestreno más.
Mi intención con este post no es realizar un análisis exhaustivo del film, debido a que los hay por todos lados y seguramente más completos que el que podría llegar a hacer, pero lo que si podrán encontrar aquí es un rejunte de notas, curiosidades y demás cuestiones, como así también algunas apreciaciones sobre la película, que servirán para conocer más en profundidad no solo a una de las obras maestras que ha dado el séptimo arte, sino también a su director y a sus principales protagonistas.
A comienzos de los 70 la Paramount compró por 400 mil dólares los derechos de la novela de Mario Puzo llamada El Padrino con la intención de llevarla al cine y para esto decidió contratar a un realizador poco conocido, Francis Ford Coppola. Obviamente que las verdaderas intenciones del estudio en la contratación del joven director italoamericano eran poder maniobrar a su gusto y piachere sus ideas e incluso que la obra salga despachada rápido para no perder más tiempo sobre el lanzamiento del libro que había sido a fines de los 70 y que a medida que pasaban los meses se volvía tremendamente exitoso. En un comienzo El Padrino iba a ser una película "barata" que contaba con 2 millones y medio de dólares como presupuesto y sería ambientada a la actualidad, pero fue allí donde Coppola pidió que se respete el tiempo que transcurre en la novela comenzando a demostrarle a la Paramount que el control sobre la película iba a estar disputado. Por esta sencilla razón el presupuesto se duplicó y Coppola ganaría su primera batalla, aunque no sería la última.
Al frente de la obra Coppola comienza a leer nuevamente el libro y según contó él en el DVD de Extras de la Trilogía de El Padrino, desarmó el libro por completo pegando las hojas del mismo en un cuaderno donde empezó a realizarle todo tipo de anotaciones. Desde una simplificación sobre los capítulos, pasando por la relación de los personajes, modelos de suspenso y tensión basados en la manera de filmar de Alfred Hitchcock y hasta los riesgos y los clichés en los que no debía caer al filmar la película Coppola devoró la novela delatando de sobremanera la meticulosidad y seriedad con la que afrontó el proyecto, intentando generar algo grande, algo que jamás se haya filmado sobre la mafia. Y vaya que lo logró.
Otro de los enfrentamientos que tuvo con el estudio fue al querer contratar a Al Pacino para el rol principal del film, ya que Michael Corleone es el verdadero protagonista de la cinta. Cabe destacar que Pacino en ese entonces era un completo desconocido en el mundo del cine debido a que comenzaba a destacarse en el teatro. Los ejecutivos de la Paramount querían a Ryan O'Neal, Jack Nicholson y Robert Redford, entre otros, para el papel y se rehusaron siempre ante las embestidas de Francis por conseguir la contratación del para entonces ignoto actor, aunque luego de contratarlo bajo tremendas objeciones para intentar despedirlo más tarde en pleno rodaje, sucedió una especie de milagro cuando asistieron a ver la brillante escena del asesinato de McCluskey y Sollozzo en el restaurante, ya que quedaron completamente convencidos de que Pacino era el candidato ideal para encarnar a Michael, dándole la derecha nuevamente a Coppola.
Un nuevo frente de batalla que se libró con respecto al cast fue la negativa por parte de la Paramount a la participación de Marlon Brando, debido a que el actor de Nido de Ratas venía de capa caída y no representaba el perfíl que buscaba el estudio para Don Corleone, aunque a diferencia de Pacino las primeras pruebas de Brando convencieron a los ejecutivos encargados del film. Cuenta la leyenda que Brando tuvo que audicionar para el papel, debido a que Coppola no lo quería tampoco para el film, aunque cuando pudo ver las primeras interpretaciones del intérprete de por ese entonces casi cincuenta años quedó totalmente maravillado y se dedicó exclusivamente a insistir para conseguir su participación.
Más allá de otras idas y venidas con Paramount, como el "excesivo" (para el estudio) clasisimo que aportó el realizador a la obra, el rodaje de El Padrino transcurrió con una relativa paz que se sacudía de vez en cuando con algunos pequeños sobresaltos, siendo la última gran batalla que tuvo Coppola antes de su estreno la relacionada con la duración de la cinta. Pero viendo que ésta fue de 172 minutos nos damos cuenta quién resultó victorioso nuevamente.
Finalmente un día antes de que comenzara la primavera de 1972 llegó a nuestras carteleras El Padrino, una obra maestra que logró plasmar como ninguna otra el "cine de autor y cine comercial" y es allí donde creo que está ubicado el núcleo de su brillantez. Nadie podrá negar que El Padrino es un film "pochoclero" destinado a "recaudar millones" (añado las comillas para darle cierta entidad a frases con las que no concuerdo, pero que expresan ciertos motes o rótulos con los que carga el cine mainstream), como así nadie jamás logrará desestimar la firma de Coppola en esta gigante cinta.
Lo que vino después de su estreno es conocido por todos y El Padrino se transformó en una de las películas más influyentes en la historia del arte más hermoso que ha inventado el hombre.
El Padrino es la fiel muestra de que el cine puede sorprendernos siempre, ya que este film es un milagro. Pero que no se me malinterprete, el brillante resultado de la cinta no es fruto de la suerte o de una acción divina, sino que con la intervención milagrosa me refiero a la citada inusual sucesión de conseciones por parte de un gran estudio como Paramount, la tosudez, seriedad y personalidad que supo tener un realizador para hacer valer sus ideas y la conformación de un reparto perfecto. Todos ellos son elementos que no se dan frecuentemente. Por eso El Padrino es única, por eso y muchas otras cosas más que deben encontrarse nuevamente de la mejor manera, en una inigualable pantalla de cine.